Nuestro país tiene un largo historial de relaciones tensas fuera de sus límites geográficos. Tuvo una guerra contra Perú y Bolivia, estuvo a punto de entrar en otro conflicto con Argentina y así durante diferentes épocas y ciclos de la historia se ha visto asediado e involucrado en situaciones incómodas para la diplomácia y el avance de un mejor diálogo entre naciones.
En este contexto, las declaraciones del General del ejército peruano, Edwin Donayre, resultan ciertamente desafortunadas y en nada aportan al acercamiento de los pueblos, pero tampoco son una piedra ni tienen por qué ser un tropiezo o tranca de cualquier tipo para el mantenimiento del buen diálogo entre los gobiernos de Chile y Perú.
Si bien hay factores como la contínua demanda marítima de parte del gobierno del Cuzco, que actualmente se encuentra en la Haya; lo más importante tiene que ser el poder establecer puentes que hagan funcionar como bloques tanto sociales, políticos y comerciales a los países de América Latina y no el exaltar diferencias y rencillas de poca monta, que al final no hacen más que despertar rivalidades inútiles y entregar mejores dividendos a los medios de comunicación que explotan el tema.
Los pasos que debe seguir el Estado chileno deben ser ejemplares. Nuestro Gobierno se entiende con el Presidente del Perú, no con su comandante del ejército, por lo que el diálogo debe mantenerse con altura de miras y procurando el avance real en el cumplimiento de objetivos y el acercamiento sincero entre dos pueblos que, como se ha dicho en más de una oportunidad, son hermanos.
En este contexto, las declaraciones del General del ejército peruano, Edwin Donayre, resultan ciertamente desafortunadas y en nada aportan al acercamiento de los pueblos, pero tampoco son una piedra ni tienen por qué ser un tropiezo o tranca de cualquier tipo para el mantenimiento del buen diálogo entre los gobiernos de Chile y Perú.
Si bien hay factores como la contínua demanda marítima de parte del gobierno del Cuzco, que actualmente se encuentra en la Haya; lo más importante tiene que ser el poder establecer puentes que hagan funcionar como bloques tanto sociales, políticos y comerciales a los países de América Latina y no el exaltar diferencias y rencillas de poca monta, que al final no hacen más que despertar rivalidades inútiles y entregar mejores dividendos a los medios de comunicación que explotan el tema.
Los pasos que debe seguir el Estado chileno deben ser ejemplares. Nuestro Gobierno se entiende con el Presidente del Perú, no con su comandante del ejército, por lo que el diálogo debe mantenerse con altura de miras y procurando el avance real en el cumplimiento de objetivos y el acercamiento sincero entre dos pueblos que, como se ha dicho en más de una oportunidad, son hermanos.